• EXPOSICIÓN

    MUSEO DE CARRUAJES

    El Museo pretende  presentar una exposición de carruajes con la que queremos acercar a los ciudadanos a nuestro centro y a la cultura en general ya que supone una importante fuente de información sobre nuestra historia y cultura que hay que preservar y difundir.

    Esperamos que a través de la exposición se disfrute de las joyas, que son los carruajes, expresión de una forma de vida de ayer y de hoy.

    REAL CLUB DE ENGANCHES DE ANDALUCÍA

    Con la denominación de Club de Enganches de Andalucía, se constituyó, en Sevilla el 5 de enero de 1984 una asociación, cuyos fines serían el fomento y práctica de las actividades físicas y deportivas y en especial la promoción del uso del coche de caballo en sus diferentes modalidades: Para mas información se pude dirigir a la página del RCEA:

    ESTANCIAS

    El edifico elegido como sede del Museo de Carruajes, antiguo convento de los Remedios, condiciona el espacio expositivo de manera que la distribución de las piezas queda determinada por las dimensiones espaciales.

    La necesidad de seguir un discurso lógico en la presentación de las piezas y una estructuración coherente, hace que los contenidos se estructuren en torno a dos ejes principales, que corresponden a los dos espacios físicos que conforman la primera fase del Museo.

    Los carruajes se han agrupado por el ámbito en que se desenvolvían, con distinción entre lo rural y urbano.

    Los ejes principales del discurso expositivo son:

    Forma y función: Evolución de los carruajes y sus elementos en el tiempo.

    Usos sociales de los carruajes: Paisaje urbano en torno al enganche

     

     

    En el Museo de Carruajes hemos querido dar primacía al objeto, limitando el tratamiento expositivo a contextualizar las piezas en dos grandes ámbitos rural-urbano desde los dos puntos de vista anteriormente mencionados.

    Se establece en la primera sala una reflexión sobre temas generales que tratan sobre el contexto social de los carruajes, basándose en los de ámbito urbano, dejando para la segunda sala el estudio de temas más específicos y descriptivos, como los tipos de enganche, las guarniciones, las peculiaridades andaluzas y los concursos de enganches.

    En este último caso se toma como base una representación escenográfica de un enganche con los arreos más característicamente andaluces, a la calesera, y los carruajes de carácter más rural y deportivo.

    Junto a cada carruaje se proporciona información en atriles en paneles, sobre la pieza en particular y sobre el contexto en el que por sus características ha sido encuadrado. La información que se transmite está igualmente estructurada en distintos niveles de especialización que el lector puede examinar de acuerdo con su nivel de edad, formación, o interés previo, pudiéndose limitar a ver los gráficos descriptivos, leer los textos de época o averiguar los detalles que caracterizan y diferencia a esa pieza con respecto a los demás. Aunque no hay un itinerario establecido, cada sala tiene un sentido globalizador, situando cada carruaje en el ambiente urbano y rural que le era propio.

    En la primera sala se familiariza al visitante con la historia, forma y uso de los coches urbanos.

    En la segunda sala se pasa al análisis de los elementos materiales que constituyen el enganche, y de los elementos culturales y humanos ligados a ellos, desde la evolución técnica de piezas fundamentales en su funcionamiento, como las ballestas de los coches, los bocados y los arneses, hasta la variedad de tipos de enganche y de oficios artesanales ligados a ellos, pasando por los escenarios no urbanos y actividades deportivas protagonizadas por estos carruajes, diferentes en forma y función de los de la primera sala.

    En la tercera sala, una reproducción escenográfica de un caballo permite exponer al alcance de la vista un enganche completo a la calesera, identificándose los detalles mediante un panel que resalta gráficamente el funcionamiento y nombre de cada elemento.

    CARRUAJES

    Estos son algunos tipos de carruajes que se pueden encontrar en el interior del Museo.


    COUPE DE GALA

    Reciben el nombre de “carroza” este tipo de carruaje de gran lujo, profusamente adornados con añadidos dorados y decorados con pinturas en los paneles de sus cajas. Su empleo era, fundamentalmente, para grandes ocasiones en las monarquías europeas y sus ocupantes, personas de la realeza o de la noble de la corte.

    El modelo de caja es, realmente, el de “berlina” o el de su versión cortada “cupé” o “berlina tres cuartos”. Este que vemos aquí es “cupé”.

    Perteneció a la Infanta Mª Luisa, la donaron a la Archicofradía del Sagrario con el fin de que desfilara como carroza de respeto, en la procesión que llevaba la Comunión a los impedidos coincidiendo con el día de la Ascensión. El carruaje marchaba detrás del palio y, en caso de lluvia, el Santísimo se refugiaba en su interior.

    La suspensión, siempre es de “sopandas”, conocida también como de ocho muelles. El pescante, individual, va revestido con un armazón de tela rígido que recibe el nombre de “tumbilla” o “pescante de tumba” con el propósito de lograr mayor ornamento. En la trasera, entre las dos sopandas, lleva una plataforma que ocupa, de píe, el lacayo “de puertas”.

    MAIL COACH

    Coche correo inglés que podía transportar ocho pasajeros, cuatro dentro de la caja y otros cuatro fuera. En la parte trasera tiene un asiento para el empleado de Correos, que a sus pies tenía la puerta del depósito donde viajaba la correspondencia, este empleado, este empleado, en los primeros coches, siempre llevaba pistola o trabuco, como protección contra los bandoleros. Era de reglamento llevar faroles, dos grandes  a los lados, un farol delantero y una linterna usada por el guarda para sacar la correspondencia.

    Todos los mails de cuatro caballos eran de la misma forma y dimensiones (en el Reino Unido), así que las ruedas, las tuercas, los tornillos, los ejes y otras piezas construidas para un coche podían aplicarse a todo perfectamente. Todo en los mails era de lo más sencillo, con excepción del vistoso color y la inscripción dorada de las armas reales.

    Viajar en mail, en vez de hacerlo en diligencia, tenía muchas ventajas: los demás coches y cualquier vehículo con que se encontraran en el camino estaban obligados a cederle el paso al mail. Cambiaba los caballos cada ocho millas, y tenía que ser extremadamente puntual.

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